🚿Ducha mindfulness (ejercicios para adultos y niños)

🚿Ducha mindfulness (ejercicios para adultos y niños)

Infravaloramos el poder relajante de una ducha. La atención plena lo multiplica.

Si has leído alguno de los posts que he escrito sobre mindfulness, sabrás que me gusta practicarlo en actividades cotidianas. No solo la excusa de no tener tiempo me hizo ver la oportunidad de transformar una tarea más en un momento de bienestar, sino que la maternidad me empujó de lleno cuando buscaba soluciones a una situación estresante.

¿Por qué empezar a practicar mindfulness en la ducha?

Aunque ya lo practicaba esporádicamente, desde hace algo más de un año se ha asentado como un hábito.

Estaba infravalorando su poder relajante y al dejar de tenerlo, empecé a apreciarlo. Así funcionamos a veces, no?

¿El baño relaja a los niños?

Dicen que el baño relaja a los niños y en nuestro caso era una leyenda urbana: no era relajante para él y menos aún para nosotros. En cuanto empezó a moverse un poco, aquello podía convertirse en la fiesta del agua. ¡Y tiene todo el sentido! Es imposible que un bebé y un adulto vivan la hora del baño de la misma manera.

Para nosotros no es nada nuevo: puede ser nuestro momento de relax aunque, probablemente, la mayoría de las veces sea otro paso más de la higiene personal, mientras aprovechamos para pensar en las miles de cosas que tenemos que hacer.

¿Y para un niño? Si le dejas, será como una atracción de agua del parque de atracciones. Les encanta salpicar y, si te descuidas, tú, el suelo y todo lo que está a un metro de la bañera acaba empapado. Aquí puedes hacer 2 cosas: decirle que pare (suerte) o bien

keep calm sit back and watch

Cuando miraba su cara empapada de felicidad, me dejaba mojar y escuchaba sus carcajadas, se convertía en el momento más divertido del día.

Y eso es el mindfulness: observar y vivir el momento.

¿Añoras una ducha relajante y sin prisa? Transforma la experiencia a través del mindfulness.

Creció y empezamos a ducharnos juntos para ahorrar tiempo. Uno de los pocos momentos del día en los que podía estar sola y despejarme, se había transformado en un momento de estrés.

Mientras te lavas en 1 minuto (se acabó el recrearse), tienes que vigilar: que no se caiga, que no coja el gel y se lo eche en la cabeza, que no tire los productos al suelo y te haga polvo los dedos de los pies. Parar porque se le ha metido jabón en el ojo y llora como un loco porque le escuece. Lavarle y que se esté quieto. ¿El mejor momento de todos? ¡Salir de la ducha!

¿Pero y todo este rollo para hablar sobre mindfulness? WAIT FOR IT.

Lo que intento contarte es que en la vida tenemos el reto de aprender a transformar las situaciones: y aquí entra el mindfulness.

Mindfulness en la ducha con niños

Para no prolongar el estrés y ducharme medio tranquila, compré juguetes de baño. Pronto me di cuenta de que en lugar de distraerle para que no me diera el coñazo mientras yo me duchaba, era mejor unirme a la fiesta y de paso practicar mindfulness. Obviamente mis duchas con él no se convirtieron en un spa zen, pero la escena dejó de estresarme.

Si no tienes un niño a mano, más abajo puedes ver ejercicios para afortunados que se duchan solos.

¿Baño con bañera? Puedes sacarle partido con estos ejercicios

Intentando no malgastar demasiado agua, ponemos el tapón a la bañera mientras nos duchamos. Sé que no hago mucho bien al planeta dejando el agua correr, pero ahora decido apostar por mi bienestar mental.

Una vez tenemos lo que llamamos la «piscina» montada, jugamos con unos cubos apilables que me regalaron (gracias amiga, como me anunciaste les estamos sacando mucho partido). Él coge uno, lo llena y yo pongo otro debajo esperando a recoger el agua, que a su vez cae sobre la piscina. Le encanta! Para fomentar la observación, le pido que escuche el ruido que hace el agua al caer o que se fije en las burbujas que se forman.

Las bombas de baño también son un gran estímulo de los sentidos. Compré esta en Lush de color azul y purpurina dorada que le impresionó muchísimo. Deshicimos la bomba con las manos, observamos la espuma y las burbujas, le expliqué cómo y por qué cambia de azul a verde al mezclarse los colores, notamos la suavidad que dejaba en la piel…Lo que más le impactó fue el color, obviamente, pero estoy segura de que animarle a observar y descubrir dejarán huella en él a largo plazo.

Otra oportunidad de practicar mindfulness es observar el remolino que se forma cuando el agua se va. Si has llenado mucho la bañera tardará un pelín, así que hay que mirar pacientemente. ¡A mi hijo se le ilumina la cara cuando el remolino aparece!

No tengo bañera 🤷‍♀️ ¿Puedo practicar mindfulness en el baño con niños?

Claro que sí! Puedes igualmente hacer el ejercicio de los cubos, llenándolos bajo la ducha y observando como cae el agua.

En el caso del ejercicio de la bomba de baño, podrías coger un barreño y llenarlo de agua dentro de la ducha. En función del tamaño del barreño y del niño, podrás sacarle más o menos partido, aunque lo habitual será que no se pueda meter dentro.

Pero ya el hecho de introducirla en el barreño te dará mucho juego:

  • meter la bomba en el agua y ayudarla a deshacerse, notando la textura
  • observar los colores que tiñen el agua y cómo van transformándose si es una bomba de baño de varios tonos
  • fijarse en las burbujas y la espuma que forma

No te podrás bañar en él pero seguro que le impresiona ver los colores y jugar con el agua.

Para menores de 3 años, este ejercicio puede no ser muy aconsejable porque su piel es muy sensible y puede irritarse con este tipo de producto. En Lush desde luego me dijeron que era mejor para mayores de 3 años.

Mi ejercicio mindfulness favorito: observar a mi hijo

Ahora que es más mayor y hace menos el cabra, me gusta salirme de la ducha y dejarle aclararse solo. Yo me siento fuera y le observo, veo cómo cae el agua por su rostro, se forman hilitos de agua que se deslizan por su barbilla. Me parece muy tierno y a la vez me hace mucha gracia ver las caras que pone, cómo resopla cuando le entra agua en la boca y lo concentrado que se le ve.

Ducha mindfulness para adultos

¿Te animas a convertir la ducha en tu momento mindfulness?

Para este ejercicio puedes ducharte con tu jabón habitual, aunque la experiencia será mayor si utilizas uno que no hayas usado nunca (despertará más tus sentidos).

Mi favorito es el Foaming Shower Gel de Rituals, la sensación es brutal porque es extra espumoso.

Como es fácil despistarse, mi truco es decirme mentalmente lo que estoy haciendo. Así fomento la atención plena y lo observo como si fuera algo que no he hecho nunca.

  • Al meterte bajo el agua, siente su presión, la temperatura y el masaje que le hace a tu cuerpo.
  • Observa el vapor que se forma con el agua calentita.
  • Coge el jabón, siendo consciente al agarrarlo. Escucha el clic al abrirlo, obsérvalo caer en tu mano e inspira el aroma. Al jabonarte, céntrate no solo en el tacto sino también en cómo se va transformando, en las pompas que surgen.
  • Junta las manos en forma de cuenco y ponlas bajo la ducha. Siente la fuerza del agua, como un cosquilleo, observa las burbujas que aparecen y cómo cambian si de pronto aplanas las manos. Juega con eso.
  • Tápate suavemente los oídos y cierra los ojos (esto me lo enseñó mi hijo). ¿Cómo cambian tus sensaciones?
  • Al aclararte, mira cómo el jabón resbala por tu cuerpo, cae al suelo de la ducha y se va por el desagüe.

No pasa nada si te distraes. Devuelve tu mente al momento presente cuando seas consciente de que estás divagando.

Si lo vives de verdad, sentirás que te hipnotiza. Practicando mindfulness, el poder relajante de la ducha se multiplicará: no sólo lo notarás en tu cuerpo sino también en tu mente.

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