Las excusas (o el camino para alejarse de la felicidad)

Las excusas (o el camino para alejarse de la felicidad)

¿De verdad quieres hacerlo? Stop excusas 🛑

Tengo que comer sano. Debería hacer ejercicio. Me gustaría estudiar esto. Tendría que empezar un blog. A ver si vuelvo a meditar. Pero es que…

Voy a hablarte de 7 excusas (con ejemplos reales de cómo trato de desmontarlas) y te voy a dar un listado de 6 acciones que espero que actúen a modo de colleja y 6 herramientas de apoyo para eliminarlas.

Este post es largo, si crees que no tienes tiempo ve directamente a tu excusa 😉

Lo más importante en la vida es que lo más importante sea lo más importante

Stephen Covey

Excusas y prioridades

1. No me da la vida.

Probablemente sea mi excusa number 1: no me da la vida. Pero como diría Byron Katie. ¿Es eso verdad?

Con trabajo a jornada completa, un hijo y tareas varias, estaba convencida de que el día no me daba. Sin embargo, mi pareja (es muy productivo) me hizo ver que sí encontraba tiempo para mi amigo Netflix, por lo que mi excusa era mentira. Oye, como desconexión no digo que esté mal y a todos nos apetece de vez en cuando entrar en encefalograma plano, pero todos los días…son unas cuantas horas al aire.

Durante el confinamiento decidí despertarme más temprano para hacer ejercicio antes de ponerme a trabajar, porque si no el resto del día iba a ser complicado. Reconozco que había días que miraba el reloj y me dormía de nuevo, pero luego encontraba un hueco por la tarde. Llegó el ERTE y fulminó mi mayor excusa: por eso empecé este blog. ¿Series? Ahora más bien pocas. Reposo la comida y la cena escribiendo.

2. No tengo dinero

Esta es mi segunda excusa favorita. Cierto que ahora puede ser más una realidad pero si buscas, seguro que encuentras muchas alternativas asequibles o incluso gratis!

Durante un buen tiempo cambié el gym por los entrenamientos de youtube. Además, dejé la escuela de yoga para reducir gastos y decidí hacer yoga en casa por mi cuenta.

Utilizo los programas gratuitos de las aplicaciones de meditar y cuando se acaban, busco otra aplicación o repito el programa.

En Google actívate hay cursos bastante buenos gratis, y plataformas como Domestika los ofrecen muy asequibles. Súper recomendados!

El dinero es otra razón por la que no voy tanto al fisio, porque realmente es una pasta. Pero como quiero estar bien (o al menos no tan mal), mi alternativa para poder alargar un poco las visitas es este masajeador eléctrico maravilloso que, aunque no es lo mismo, me alivia muchísimo. Le compré otro a mi madre y me dio el aprobado.

3. La procrastinación

¿Qué me dices de esa tarea súper tediosa o tan entretenida que te va a quitar muchísimo tiempo? La pereza manda, así que lo dejo para mañana.

En el trabajo, creo que lo mejor es hacer cuanto antes aquello que menos te gusta, porque si no lo dejas para última hora y cuando te toca hacerlo lo aborreces más. ¿Te pasa eso de abrir el correo y encontrarte saltando de uno a otro porque cada uno te da más pereza que el siguiente? Sin dejar a un lado que hay tareas que tienen deadline y se deben priorizar, yo me siento liberada cuando me quito de en medio lo que menos ganas tengo de hacer.

Otra opción es aplicar la terapia del jódete, de Patricia Ramírez: «A veces tienes que decirte: «Jódete y haz esto, ¡no hay más!». Fastidia, pero no morirás».

4. La vergüenza

Llevaba tiempo diciendo que sería genial que la empresa nos ofreciera la posibilidad de clases de yoga o meditación en la oficina y un buen día nos presentaron a The Holistic Concept. Por fin teníamos una herramienta con ejercicios de meditación y estiramientos, además de programas específicos orientados a un objetivo concreto.

La idea era hacerlo en la oficina pero, sinceramente, da un poco de vergüenza ponerte a respirar o a estirarte delante de un montón de gente que está trabajando. A pesar de las risas garantizadas y que yo me pongo fácilmente como un tomate, decidí que me podían más las ganas de aprovechar la oportunidad. Para reducir la vergüenza, escogí las horas que menos gente había para hacer los ejercicios.

Estuve dudando si apuntarme a un curso porque la idea de hacer una presentación final me daba mucha vergüenza. ¿Cómo 15 minutos hablando delante de los compañeros podían condicionarme a aprender algo que realmente me gusta? Excusas absurdas empezaban a surgir, hasta que me di cuenta que en realidad era esa la razón principal. Me apunté sin darme margen de pensarlo mucho porque no quería echarme atrás.

5. Los demás

Es que hacerlo yo sola…si nadie viene conmigo no lo hago.

Me encanta bailar y disfruto aprendiendo estilos nuevos. Hubo una época que me dio por los bailes latinos y, como no había muchos voluntarios para acompañarme, decidí ir sola a las salas de baile. Me daba cosilla porque eran discotecas y horario nocturno. A veces me sentía rara, sí, pero llegaba a casa tan feliz que merecía la pena ir sola.

Imagino que será durísimo dejar de fumar o ponerse a dieta, así que tiene todo el sentido buscar aliados en tu entorno. Lo que no sería justo es echar la culpa a los demás de nuestra debilidad.

6. Falta de experiencia

No tengo conocimientos de redacción. Tampoco sé gran cosa de WordPress. Pero si espero a aprender bien antes de empezar el blog, no lo hago nunca. Prefiero fastidiarla unas cuantas veces, esforzarme más y aprender sobre la marcha, porque si me lo pienso estoy perdida.

Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto.

Henry Ford

7. Inmediatez

La impaciencia, sobre todo para aquello que ofrece resultados a largo plazo, podría ser mi punto débil.

Empezar este blog me está ayudando a trabajarla. Soy consciente de que mi inexperiencia no me permite avanzar como me gustaría y además no puedo tener cientos de lectores de la noche a la mañana. Debo esforzarme, aprender y pensar en el largo plazo.

En cuanto a mi salud, utilizo esta excusa para abandonar las sesiones de ejercicio que me ayudarían a ahorrarme lesiones y visitas al fisio. Empiezo fuerte (y no digo que con ganas, porque no me gusta) pero como no veo resultados inmediatos me acabo rindiendo y sustituyéndolo por el cardio.

¿Verdad o mentira? 6 acciones para ayudarte a reflexionar 🤔

  • Desmonta tu excusa, pregúntate si es real.
  • Busca alternativas, versiones más accesibles.
  • Piensa qué es más importante para ti (lo que quieres hacer o aquello con lo que lo vas a sustituir) y cómo afectará a tu vida.
  • Encuentra aliados en tu entorno, tanto para recordarte que te mientes como para ayudarte a conseguirlo.
  • Piensa en cómo te sientes si no lo haces y en cómo te sientes cuando SÍ lo haces.
  • Piensa en cómo te sientes cuando ves a alguien que toma las riendas y se deja de excusas: ¿te alegras por esa persona? ¿te da envidia? ¿te cae mal?

6 herramientas para eliminar las excusas ❌

No es mi intención hacerte sentir culpable, sólo pretendo que reflexiones y decidas conscientemente cuáles son tus prioridades. De esta manera, si escoges algo sabiendo que no está alineado con lo que en el fondo buscas, al menos serás honesto contigo mismo.

No olvides que las excusas influirán no sólo en tu estado anímico, sino que afectarán a tu desarrollo personal y profesional.

Quien quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere hacer nada encuentra una excusa.

Proverbio árabe

¿Quién puede más, tu excusa o tus ganas?

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