¿Por qué empecé a practicar yoga?

¿Por qué empecé a practicar yoga?

El yoga: disciplina física y mental

Lo que más me llamó la atención fue ver que no es simplemente una disciplina física sino también mental, donde se da una unión de cuerpo y mente.

Alguna vez me han preguntado: pilates o yoga, ¿cuál es mejor? No creo que haya uno mejor que otro. A mí me gusta más practicar yoga por el componente espiritual (que no es religioso). A pesar de ser duro físicamente (aunque alguna gente se crea que es de hippies flojos) me relaja mentalmente y me ha ayudado a escuchar a mi cuerpo.

Pero dejando al lado la parte mental (que entiendo que haya gente a quien a priori pueda no llamarle la atención) físicamente tengo que decir que es exigente.

No solamente ejercitas músculos que no sabías que tenías (y te llevas de premio unas buenas agujetas) sino que también los estiras, algo de lo que a menudo nos olvidamos (yo la primera) cuando hacemos otro tipo de ejercicio o deporte.

Desde fuera puede parecer que como estás quieto haces poca cosa pero no es así.

¿Cuáles son los beneficios del yoga?

Te voy a contar lo que me ha aportado a mí:

  • practicar yoga de forma continuada ha hecho que desaparecieran mis dolores de espalda
  • he mejorado mi postura porque me ha hecho consciente de ella, así que ahora me suelo dar cuenta rápidamente cuando estoy mal sentada y lo corrijo
  • ha aumentado mi flexibilidad
  • duermo mejor si practico antes de irme a la cama, porque me serena la mente y me ayuda a aliviar el estrés
  • me ha ayudado a estar presente y con ello escuchar mejor a mi cuerpo
  • aunque no estuviese muy en forma, podía practicarlo sin problema y he visto a gente de todas las edades
  • cuando me lesioné (por practicar yoga fuera de la escuela y creerme que podía hacer cosas para las que no estaba preparada), pude practicarlo sin estar curada del todo porque podían adaptarme las posturas para no afectar (sino mejorar) mi lesión
  • es maravilloso si estás embarazada, te ayuda a aliviar dolores y contribuye en la preparación al parto
  • mi equilibrio sigue siendo un poco desastre, pero hay gente que lo mejora muchísimo. Me he dado cuenta que influye el lugar donde estoy y mi nivel de concentración.

Tipos de yoga

Hay tantos tipos de yoga que si te pones a mirar igual no sabes cuál escoger. Las posturas (asanas) son las mismas independientemente del estilo de yoga, lo que vas a ver es que la dinámica de la clase es diferente. Yo probé hatha yoga, vinyasa flow y kundalini.

Fui a escuelas de yoga, clases presenciales en gimnasio, yoga en casa con clases online, pero no llegaba a integrarlo en mi vida de forma definitiva.

Cuando decidimos que íbamos a aumentar la familia, me puse a buscar centros de yoga porque sabía que practicar yoga en el embarazo me iba a venir de maravilla y además quería aprenderlo antes de estar embarazada. Resulta que tenía uno al lado de casa. En ese momento no tenía ni idea de qué iba el Yoga Iyengar, me apunté básicamente por la cercanía y porque me cuadraban los horarios.

No me hizo falta ir a muchas clases, enseguida vi que era el que más me gustaba de todos los que había probado. Por supuesto que también influyó mucho la profesora. Me da tanta paz en comparación con los otros que he tenido, que creo que fue un factor decisivo.

Es el tipo de yoga más preciso y, al menos de los que yo he probado, el más lento de aprender porque es muy exigente y se centra en que aprendas bien la postura y en que haya una alineación correcta no solamente de cara afuera, sino también del esqueleto, músculos o los órganos.

Es un estilo de yoga intenso, que no da importancia al movimiento sino a permanecer mucho tiempo en la postura. Imagino que habrá gente que necesite una práctica más dinámica y esto precisamente no les motive mucho.

Me encanta que utilizan muchos soportes para facilitar que independientemente de tu forma física puedas realizar la postura, y van modificando esta ayuda según vas avanzando.

Durante el embarazo y una lesión que tuve en la pierna los soportes fueron un gran apoyo y seguramente no hubiera podido volver hasta estar 100% recuperada de no tener la opción de los soportes.

Lo que más me gusta es permanecer tanto tiempo en la postura, porque me hace estar más centrada en mi cuerpo y mi respiración. Siento que estiro muchísimo, que soy más consciente de mi postura, y cuando acabo la clase, tengo la sensación de ser más alta. Y simplemente es que estoy recta, estirada y salgo con la cabeza alta.

Reconozco que me encantaría poder hacer más asanas y que cuando veo en internet o la tele posturas de esas que te dejan boquiabierta, me pregunto cuándo las aprenderé. Pero a la vez estoy ejercitando la paciencia (que me viene muy bien) y aprendiendo a confiar en el sentido que tiene ir poco a poco.

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