Ansiedad, contigo empezó todo

Ansiedad, contigo empezó todo

Practicar meditación para mejorar la ansiedad

Es difícil verlo cuando estás en la mierda, pero una mala vivencia puede traer algo bueno a tu vida.

Si has leído el primer post, sabrás que empecé a practicar meditación porque tenía ansiedad.

Sentía hormigueo en la cara y mis extremidades. Me hicieron pruebas para ver si había algo de lo que preocuparse y nada, todo perfecto. Me costaba horrores dormirme, daba vueltas en la cama durante horas, tenía taquicardias y a veces incluso claustrofobia.

Empecé a buscar audios relajantes para la ansiedad y encontré una web sobre meditación. Tenían una biblioteca gratuita con meditaciones guiadas que fue mi salvación. Sin tener ni idea del tema, me metí a lo loco con meditaciones de casi una hora. Estaba en un punto en el que lo que necesitaba era tranquilizarme o iba a perder la cabeza, así que tenía dos opciones: «perder el tiempo» escuchando a un tipo que me decía que visualizara un bosque mientras oía sonidos relajantes de fondo o perder el tiempo dándole vueltas a la cabeza.

Siempre me ha llamado la atención lo diferente así que no me costó tomar la decisión.

Recuerdo en especial una meditación. Estaba sentada en la cama con los pies apoyados en el suelo y te juro que llegó un momento que olvidé dónde estaba y sentí que estaba flotando.

Ahora es cuando te descojonas de mí, sueltas un pfff venga ya y cierras.

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¿Sigues ahí?

Te lo prometo, esa fue mi sensación. Y no me ha vuelto a pasar nunca más.

Meditar y aprender a respirar

Dejando a un lado lo anecdótico de esa meditación en concreto, lo importante es que aprendí a respirar de verdad, a sentir la respiración. A sentir el aire entrando y saliendo de mi nariz, notar cómo mi estómago se inflaba y mi pecho se ensanchaba. No tardó mucho en calmar mi mente pero lo más importante es que me quedaba frita: justo lo que necesitaba.

La ansiedad se marchó (no voy a decir que fue 100% responsable de ello porque también resolví el problema que la provocaba) y con ella todos los síntomas raros.

Como me cuesta un pelín establecer hábitos y era una persona que necesitaba hacer un millón de cosas, una vez superado acabé abandonando la práctica. Pero desde entonces, en épocas de estrés y ansiedad recurro a ella.

Así que como decía al principio: aunque en el momento no veía nada bueno en lo que estaba viviendo, de no ser por lo que viví no sé si habría entrado la meditación en mi vida. Igual sí, pero quizá de otro modo diferente que no me habría permitido apreciar sus efectos.

Gracias por la situación de mierda, Universo. La necesitaba para aprender algo nuevo.

2 comentarios en «Ansiedad, contigo empezó todo»

  1. Yo he practicado meditación (la verdad es que últimamente lo tengo un poco olvidado y me gustaría retomarlo) pero también puedo decir que he tenido la suerte de disfrutar de una de esas prácticas en las que tu cuerpo parece que levita y desaparece. Es súper raro y difícil de explicar pero la sensación fue totalmente WOW!!! Al igual que a ti solo me ha pasado una vez pero independientemente de ello puedo decir que meditar merece totalmente la pena y a quien no lo haya probado le animo a que se olvide de las ideas preconcebidas y lo intente, lo recomiendo 200%.

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