Prácticas que incorporé buscando el bienestar

Prácticas que incorporé buscando el bienestar

Estilo de vida en bienestar: meditación, mindfulness, yoga y minimalismo. 

Ansiedad y meditación

La meditación me ayudó a superar las noches sin dormir que me provocaba la ansiedad de una situación personal que estaba viviendo. Como no tenía ni idea de cómo hacerlo, opté por meditaciones guiadas que lograban que me relajara tanto que acababa como en una nube. Logré soltarme y abandonar el bucle. La ansiedad se fue y con ella un montón de síntomas físicos asociados. Aunque dejé de practicar meditación, ésta me abrió los ojos a un nuevo modo de vida.

¿Yoga o pilates?

Apareció el yoga. Para mí la clave fue encontrar una profesora que me hiciera vibrar y apreciarlo realmente.

A lo largo de los años me he encontrado en conversaciones en las que parecía haber cierta rivalidad entre yoga y pilates. Igual es cosa mía pero a veces me da la sensación que el yoga se ve como una práctica para gente un poco hierbas (aunque con los años parece que va cambiando la percepción) quizá porque va de la mano de la meditación. Eso es precisamente lo que me enganchó: no es hacer ejercicio sin más. Es abrir los ojos, conocer y escuchar a tu cuerpo. Es estar contigo mismo.

Me acuerdo cuando hablaba a familia y amigos sobre la meditación y el yoga. Yo fascinada y a la vez sintiéndome un poco el bicho raro ante su mirada.

Son modas, me decían algunos. Hace 10 años y cada vez vienen pisando más fuerte.

Practiqué yoga durante años probando diferentes estilos y profesores, con clases en plataformas online o a través de youtube pero no terminaba de encontrar el tipo de yoga que realmente me enganchara.

Descubriendo el mindfulness

Mientras seguía probando, decidí apuntarme a un curso de coaching y aparecieron Hana Kanjaa y el mindfulness. Esto sí fue un descubrimiento!

Me di cuenta que estaba viviendo en piloto automático sin enterarme de verdad de lo que pasaba a mi alrededor. Me encontraba pensando en el pasado y en lo que pasaría en el futuro pero se me olvidaba mirar qué estaba sucediendo AHORA.

Empecé a observar y (esto va a sonar a flipada y a parecer que me he fumado un porro) me daba la sensación de estar en una película.

Era una tarde de regreso a casa del trabajo caminando por uno de los pasillos del metro de Plaza de Castilla. Recuerdo caminar y pensar: wow, mira a tu alrededor. Qué de gente, cómo suenan los pasos, la música, tanta gente caminando y cruzándose. Parece una coreografía. Es maravilloso poder VERLO y SENTIRLO. Y no pasar por aquí sin más.

Sentí euforia. Mi caminar era de esos en los que parece que vas dando saltitos. ¿Te ha pasado?

Me di cuenta que la mayor parte del tiempo no estaba viviendo con los cinco sentidos

Como parte del programa de coaching, Hanna nos recomendó comprar el libro «Mindfulness. Guía práctica para encontrar la paz en un mundo frenético».

Es un libro muy práctico con un programa de ocho semanas que te guía para:

  1. despertar de ese piloto automático
  2. empezar a escuchar a tu cuerpo
  3. dejar de dar de vueltas a las cosas y tomar acción
  4. vivir el ahora

Lo ideal sería que vinieran los ejercicios en audio pero como no es así, te puedes grabar los ejercicios con tu voz.

Para mí este libro fue un punto de inflexión.

Mientras que para la meditación necesitaba reservar un tiempo en un espacio tranquilo, sin nada que me molestara, lo maravilloso del mindfulness es que lo podía hacer en cualquier momento de mi día a día.Y cuando digo cualquier momento me refiero a lavarme los dientes, cocinar, comer o caminar por la calle. Puedes hacer una práctica mindfulness más ligada a la meditación, sentada tranquilamente, sin ruido pero lo que para mí la hace especial es poder aplicarla cuando estás tan agitada que sentarte sin moverte te pone tan de los nervios que eres incapaz.

Yo he tenido momentos en los que he intentado meditar y me empezaba a picar todo, sentía una inquietud tan brutal que era incapaz de concentrarme y estar quieta, y en lugar de conseguir relajarme me causaba malestar.

Pero oye, ¿y qué tiene que ver todo esto con ser madre?

Llegó el día en el que decidimos ser padres y lo primero que hice fue buscar un médico que me diera confianza. Seguí la que fue una de las recomendaciones más importantes de mi vida.

Esencia minimalista

Este médico es muy atípico y reconozco que es un poco «person» pero me encanta. No solamente se preocupa de lo que le ocupa directamente sino que también se centra en la mente y en vivir el presente. Él me estaba recomendando respirar (cada vez que le visitaba me decía: échate para atrás, respira), hacer mindfulness y vivir una vida más sencilla.

Me introdujo al minimalismo, que ha sido clave para hacer espacio en mi vida a lo realmente importante. Todo lo que me decía vibraba conmigo y me dio una gran confianza. Me recomendaba libros que no tenían que ver únicamente con el embarazo y teníamos conversaciones en ocasiones algo trascendentales. Así que a mi estilo de vida se unió otra corriente más.

Un nuevo estilo de vida para una nueva etapa

Por otro lado, como sabía que el yoga iba a ser una gran práctica pre y durante embarazo, decidí implantarla definitivamente en mi vida. Busqué una escuela de yoga y al lado de casa encontré el tipo de yoga que realmente me gusta. 

Yo a veces me pongo muy mística y me da por decir que todo sucede por alguna razón. Como me diría mi chico, mi yo del futuro sabía que todo esto me vendría bien y había estado reuniendo las prácticas necesarias y creando un estilo de vida que me sería muy útil a la hora de ser madre.

Y ahí estaba, preparada para la mayor aventura de la mano del yoga, el mindfulness y el minimalismo.

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