Empieza a vivir con los cinco sentidos a través del mindfulness

Empieza a vivir con los cinco sentidos a través del mindfulness

Apreciar a través de la atención plena (ejercicio)

Te propongo un ejercicio: Si te dijeran que vas a perder uno de los cinco sentidos y te dan a escoger, ¿Cuál de ellos sería?

Sé que es algo complicado teniendo en cuenta la vida que vivimos pero, tómate tu tiempo ahora para imaginar y sentir lo que relato. Piensa de verdad cómo sería. Me voy a poner un poco cursi y profunda y quizá te aburra si no sientes el ejercicio.

¿Escogerías dejar de ver cómo se ilumina el cielo con un relámpago, la mirada de la gente a la que quieres, cómo el viento mueve los árboles, la inmensidad del paisaje en lo alto de una montaña, o no volver a ver el mar, sus olas y esa espumita cuando éstas llegan a la orilla?

O ¿preferirías no escuchar una risa contagiosa, el sonido del viento cuando sopla fuerte, tu música favorita, a los pájaros cantar, no poder oír el sonido de la ciudad o el susurro del mar?

Quizá escojas el gusto, no ser capaz de saborear tu comida favorita, ni ese pequeño capricho que te gusta darte de vez en cuando. Que todo te sepa igual y solamente te quede su textura.

Puede que prefieras perder el olfato. Te librarás de malos olores, eso es una suerte, aunque en algunos casos igual no es tan buena suerte para otros! A cambio no podrás oler la lluvia, el agua salada o el césped recién cortado, ni oler el pan recién hecho o la comida cocinándose en la cazuela.

Igual decides perder el tacto y no sentir un abrazo, un masajito en la cabeza, el agua caliente cayendo en tu cuerpo cuando te duchas, la arena de la playa y el agua en los pies ir y venir, al dar un paseo por la orilla del mar, ni notar la suavidad de esa manta con la que te encanta acurrucarte en el sofá en invierno.

¿Sabes que al perder alguno de tus sentidos perderías ese flashback (y la emoción) que te provoca el oler por sorpresa un perfume que te recuerda a una persona que te marcó en tu vida u oír una canción que te encantaba en tus tiempos mozos y que escuchabas una y otra vez?

¿Te has puesto en la situación? ¿Lo has imaginado DE VERDAD? ¿Qué has sentido?

A mí pensarlo me ha hecho llorar (es verdad que me emociono fácil) y darme cuenta de la suerte que tengo. Y después, preguntarme por qué los tengo infrautilizados, por qué no los disfruto más.

Porque cuando oigo a mi hijo decir que me quiere, veo su mirada y siento su abrazo y sus besos, en realidad quiero un botón de replay para disfrutarlo todo el tiempo. Lo que lo hace bonito es que es efímero y es una pena no pararse a saborearlo.

En aquellos momentos en los que estoy presente, siento una felicidad que no sabría explicar.

Gracias a la meditación y el mindfulness he sido capaz de cambiar mi mirada para disfrutar de las pequeñas cosas. No digo que el lado oscuro no tire de mí, pero estas prácticas me ayudan a escapar.

Meditación corta en movimiento para apreciar lo que nos rodea 🚶‍♀️

Te invito a escuchar esta mini meditación de poco más de 2 minutos y practicarla cada vez que salgas a pasear.

Cuando vayas a la calle, olvídate de los cascos, déjalos en casa y ESCUCHA lo que sucede a tu paso. Y si te apetece, cuéntame qué has sentido. Me encantará leerlo.

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